Se localizan a 75 km de la capital colombiana, aproximadamente una hora de recorrido. Pero además de la famosa leyenda, son varias las razones para tener en cuenta en este paseo por la sabana de Bogotá, que se hace muy agradable, además de los hechos fantástico-reales, por los paisajes a la vera del camino, los pueblos visitados y las reservas ecológicas que oxigenan el entorno.

La laguna sagrada de Guatavita era el sitio ceremonial en el que indígenas adoraban a Chie, la diosa del agua
Guatavita, el actual municipio, es un complejo arquitectónico con 42 años de existencia, construido para reemplazar al antiguo pueblo que quedó inmerso en las aguas del embalse de Tominé, magistral obra que genera energía para las localidades cercanas y que a su vez es surtidor importante del agua que se consume en Bogotá. Así mismo el embalse es escenario para deportes como el velerismo y el esquí acuático.